Dice un viejo adagio popular “todos los pícaros son tontos, los buenos siempre ganan a la larga”. No pocas veces la vida me ha demostrado la validez de la frase antes citada, aunque los llamados pícaros rara vez aceptan estar representando el papel de idiotas y continúan pensando son unos ¨bárbaros” o la última Coca-Cola del desierto. Hoy les traigo un cuento corto, una especie de fábula. Esta es en realidad una colaboración de mi amigo El Santo el cual compartió el cuentecito con su grupo de amigos, en el cual tengo el honor de incluirme.
LA FÁBULA DEL BOBO.
Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el bobo del pueblo, un pobre infeliz de poca inteligencia, quien vivía haciendo pequeños mandados y limosnas. Diariamente algunos hombres llamaban al bobo al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 400 reales y otra de menor tamaño, pero de 2000 reales. Él siempre cogía la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.
Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, lo llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y este le respondió: Lo sé, no soy tan tonto. Ella vale cinco veces menos, pero el día que escoja la otra, el jueguito acaba y no voy a ganar más monedas.
Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste pero se puede sacar varias conclusiones:
La primera: Quien parece bobo, no siempre lo es.
La segunda: ¿Cuáles eran los verdaderos tontos de la historia?
La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos.
Pero la conclusión más interesante es:
Podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros mismos. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo. ‘El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser bobo delante de un bobo que aparenta ser inteligente’

Me gusto mucho la FABULA DEL BOBO, dia a dia vemos ejemplos similares de personas que al creerse muy vivos hacen el real papel del BOBO.
Lo importante es saber distinguir a los reales bobos que aparentan ser bien listos de los listos que aparentan ser bobos.
Por: Alberto Gonzalez el Miércoles, Julio 9, 2008
a las 8:42 pm
Es cierto, las apariencias engañan. A veces, por no decir que siempre, juzgamos a otros porque pensamos que son de una manera cuando al final los bobos somos nosotros mismos. Por eso lo importante es estar bien con uno mismo y con Jehová Dios…!!!! Que buena lección…!
Por: Raquel el Jueves, Julio 10, 2008
a las 1:05 pm